jueves, 1 de febrero de 2018

Cómo pasa el tiempo...

Dicen que el tiempo pasa volando cuando eres feliz, y tienen toda la razón. Los sentimientos que afloran en mi interior van en crescendo y parecen no tener límites.

Unos pensaran en escueto y otros en abismal, pero no piensan en el cómo en esta etapa sin fin: Barcelona, San Sebastián, Madrid, Badajoz, Jerte, Cáceres, Londres... Me da igual si es junto a ti. Hoy, aquí y ahora te digo que eres único e irremplazable. Ojalá que en el momento que esté a punto de cerrar los ojos por ultima vez, sea acompañado de un eterno beso tuyo.

Por 6 meses que se hagan eternos.

jueves, 11 de enero de 2018

Vuelvo acompañado.

Te lo agradezco. Me levanto día a día y ya no se lo que siento al mirarte, es inexplicable. Esas ventanas llamadas ojos, cuando se abren, me penetran hasta lo más profundo de mí existir, afirmando en mi mente que eres y serás el hombre de mi vida.

Incluyes momentos increíbles llenos de  felicidad plena que abundan en lo más profundo de mi alma.

Ahora mismo, en este mismo día frente a estas estúpidas teclas, no sé cómo afrontaría mi existencia sin tenerte a mi lado. 

Y aquí termino, confiando que con nuestro último aliento salga un eterno te amo. 


jueves, 27 de abril de 2017

Y de nuevo estás aquí.


Ya echaba en falta el sentirte cerca, el tocarte, el verte y el tenerte. Hacía ya tiempo que pensaba en ti, en cómo al notarte cerca me transportaba en un mundo en el cual solo estábamos tú y yo. Es así, me evadías de la miseria y amargura que la vida te presenta. Me llenabas de paz y tranquilidad.

El tiempo perdido es algo irrecuperable, olvidado en el pasado y criticado en el presente. Las ganas de hacerlo y la valentía de llevarlo a cabo no eran suficientes para mí, para decirte que te esperaba impaciente sentado; mirando por la vieja ventana de mi cuarto cómo pasaba la vida, cómo el existir no era lo mismo sin ti.

Y aquí estás de nuevo, iluminándome la mirada. Observándome mientras expreso lo que siento aquí y ahora. Pero esta vez, dado que ahora controlo yo tu permanencia a mi lado, no te irás. Porque querida escritura, eres parte de mí.

sábado, 11 de junio de 2016

¿Tenemos el control?

A veces pienso en cómo llegar al fin de la manera más inesperada. Lo igual en este mundo es lo placentero para muchos; para otros pocos, el caos y el desorden más inquietante.

¿Cómo arreglar lo irreparable y solucionar lo perdido? Algunos piensan que el confort está en la vida fácil y ser lo que desde pequeños nos han inculcado ser. Ya te digo yo, que nadie en este mundo se ha parado a preguntar: ¿Por qué?

Libertad, piensan algunos; necios por no saber que es inalcanzable. Vivimos por y para algo, no por y para nosotros. No tenemos derecho a decidir el qué ni el cómo, ni si quiera el porqué. Sí, crees que sí puedes decidirlo, pero nunca querrás la vida que tienes ni que tendrás.

Las palabras se las lleva el viento, dijo alguien. Yo pienso que no. Este medio es el único en el que somos libres, en el que tenemos la capacidad de decidir.


Y si las palabras no perduran, ¿por qué se repiten en tu cabeza una y otra vez cada vez que piensas en esa persona?

lunes, 6 de junio de 2016

Ni te diste cuenta que...

El tiempo perdido no es recuperable. ¿Mereció la pena?

Engaños, mentiras...Salvajemente
se fue sin decir adiós. Desapareció sin una nota. Me pregunto el porqué. ¿Todo fue mentira?

Confianzas desmentidas, secretos desvelados. Triste, pero cierto. La inquietud de mi cuerpo florece sin piedad, dando paso a la incertidumbre inquieta e imparable que me vuelve loco.

Ni si quiera sé si todo fue falso o aún la verdad perdura. Los sentimientos hallados ya se olvidan, favoreciendo, a su vez, al temido rencor. Pero, ¿por qué sentirlo?

Te sientes inútil, incapaz de afrontar tus propios pensamientos. La cabeza te da vueltas y sabes porqué es. Guardarlo en tu interior o arrancártelo de cuajo; la pregunta que bombea tu cerebro.

Y por finiquitar este asunto, ¿qué harás al conocer lo desconocido?

martes, 31 de mayo de 2016

¿Sabes lo que lees?

Sácame de esta cubierta asquerosa llamada piel. ¿No ves cómo me siento? Día tras día se repite la misma historia: Abro los ojos y comienzo a llorar desconsoladamente solo con pensar en aquellos años, aquellos años llenos de vida que ahora no están. ¿Sabes? Me arrepiento de lo que hice. Me arrepiento como si me fuese la vida en ello. No dejo de pensar en esas caras pidiéndome clemencia. ¿Cómo pude ser tan despreciable y asesinarles a sangre fría? ¿No pensé en sus vidas?

Ahora ya nada importa. Ahora solo sé que que estoy aquí, sentado y mirando a través de la ventana sin saber ni qué decir, ni qué pensar...

Pero simplemente sé una cosa: No entiendo como los altos cargos nos consienten matar a la ligera; porque sí, muere gente a diario, y ni si quiera nos enteramos ni del cómo ni del porqué.

Así es la literatura. Te da tal poder que crees que estás comprendiendo lo que lees cuando ni si quiera sabes dónde estás.  

viernes, 6 de mayo de 2016

Cierra tus manos...

Algunas veces pienso en si me dejarías caer de esas manos labradas.

El paso del tiempo es el único que me entiende, dado que fue quién me acompañó durante éste largo viaje de tropiezos...

Mi hogar eres y serás tu, estés o no a mi lado.

Ahora, que no estas aquí, todo me da vueltas. Sabes que no me gusta decirlo pero, te necesito mas que a nada en mi vida, me haces falta hasta en el respirar. Así que, por mucha distancia que nos separe, cerremos bien las manos, porque cada uno en ellas, guarda lo mas valioso de nosotros.